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Eros

 El velo sedoso de una túnica esconde el rostro de una beldad. Un arcano deseo en ella la consume sin cesar. Debe dejar su hogar, y cualquier vínculo terrenal. En la hora dorada del día partirá, en el bosque se esconderá, en la laguna se sumergirá pues con Eros se unirá. Los peces, los musgos y las piedras rodantes serán testigos de este extraño amor.

Cuento de un desenmascarado

  Despertó, se levantó y tomó el desayuno como un día más entre los días. X pensó en las tareas pendientes, en las cosas que hay por hacer y la posibilidad de tomar un autobús para llegar a tiempo al trabajo. Faltan cinco minutos para las siete, no podré llegar a tiempo. Esperó largamente en el paradero. Ningún maldito autobús se detiene. Ahora espera por más de diez, veinte, treinta minutos. Por fin uno de estos tipos se detuvo a recogerme. Por fin sube, paga lo que corresponde por el servicio de transporte, y logra avanzar al interior del autobús hasta un asiento libre. Algo lo fastidia, como si maliciosamente todos estuvieran apuntándolo con un revólver en su cabeza. Las miradas inquisidoras como el tribunal de horror son la perfecta razón de esta sensación. Qué sucede. No lo sé, ni me interesa. El autobús continúa su marcha, una señora, ya mayor, sube y busca desalentada un asiento libre. Se sienta frente a X. A ella los pasajeros la siguen con la mirada, como juzgánd...

¿Y qué es el amor?

  ¿Y qué es el amor? Es una pasión, una sublimación, un motor de la existencia, el motivo por la conquista permanente. Es  esa cosa liviana, alada y sagrada, inasible, inefable, incoherente. El amor es una persona con rostro de mujer. Es la escultura tallada, incierta, inacaba, que espera el soplo de vida de Afrodita... El amor es una idea, una imagen, una posibilidad que pudo ser y no fue.

Lunes 22

 No recuerdo exactamente cómo fueron los hechos, ni si fue ilusión o realidad. En mi mente sólo hay momentos, pequeños retazos del tiempo que quizá fueron, o quizá serán. Lo único que pondré de manifiesto es un hecho que quien lo lea lo creerá (o lo descreerá). Eran las cinco de la mañana. Una tarde de abril, el cielo húmedo y la soledad total. Los cantos de los pájaros anunciaban el día ,  apenas se veía el filo del amanecer en el horizonte.  Pablo se levantó de su cama. Salió de improviso de la casa, sin propósito alguno, sin saber qué buscar. -Mis padres no son mis padres, mi madre, a quien le tuve una fe pletórica nunca me dijo la verdad. La verdad. ¿Y qué es la verdad? Es la representación de lo real, es la comprobación de una hipótesis en contrastación  con la base empírica. Es lo que los hombres hacen, según lo que dicen. Es cualquier cosa. Es la interpretación de las interpretaciones. La verdad es un albur, una materia alada y sagrada que los hombres han pues...

Breve historia de un sueño

  X abrió la puerta del carro, una camioneta Hilux Toyota, y con presteza tomó el lugar del copiloto. Esperó a que llegara el chofer para poder dirigirse hacia un destino que él desconoce. Escuchó un disparo, como una llanta de un vehículo que acaba de reventarse. El chófer abrió la puerta, brusca y estrepitosamente ingresó al vehículo. Buscó en sus bolsillos las llaves, no las encontró. Buscó debajo de la escotilla del copiloto, tampoco las encontró. Un pequeño rubor en su rostro y un sudor que cortaba su cara manifestaba su nerviosismo por el apuro de salir del paso. Por fin, encontró las llaves debajo del asiento. Por fin arrancó el vehículo. Pisó profundamente el acelerador. Nunca miró hacia atrás, nunca dirigió la palabra al copiloto, a X, que esperaba con cierto estupor una explicación, algo que pudiera sacarlo del desasosiego de todos estos eventos. Solo fingió que no escuchó nada relacionado al disparo. El chofer se dirigió por la trocha carrozable que conducía...

Apuntes para un diario futuro

En toda esta historia que llamo vida, he conocido personas que, a determinada edad, han conocido la enfermedad y la miseria, por no llamarlas pobreza, y vivían como fantasmas ambicionando aquello que supuestamente los hará gozar de plenitud, por no llamarla felicidad. Estoy hablando de querer tener, retener y acumular dinero. Alguna vez, en un ayer del tiempo, pensé que el propósito de la existencia humana era producir y crear, y mediante la creación lograr la liberación del espíritu. Pero veo que esto es un sueño frustrado, cada vez más lejano. En las actividades que hacemos diariamente, cada vez más malignamente, nuestros hermanos desean dinero, sanador de heridas y denuestos, aplacador de voces en el caos, curador de la angustia de individuos carentes de asombro pero llenos de miedo. No sé, tal vez aquello que considerábamos más poético quedó en nuestra juventud ya perdida, y tenemos que resignarnos a esta realidad de miseria, de hambre, de desesperación.

Apología al recuerdo.

 En una habitación estrecha, llana, sin acabados ni arquitectura, despertó X y se sorprendió de algo: no era la habitación que recordara del día anterior. ¿Cómo pudo ser? ¿En qué momento se desplazó? ¿Por qué despertó en una habitación llana, sin acabados ni arquitectura? X solo atinó a dar por sentado el hecho. Sus recuerdos, su vasta experiencia en la ciencia del olvido lo dejó perplejo por no recordar qué pasó entre el sueño y la vigilia. ¿O tal vez será esto un sueño? ¿O será esto una mala pasada de su excesivo consumo de fármacos y sicoactivos? No lo sabe. No podría golpearse en la cabeza a martillazos para recordar porque teme el dolor. El dolor humano, el dolor ajeno, aquello que hace recordar la condición de finitud fue olvidado por él, y, ahora, esto, que no da dolor, pero abruma, lo deja desconcertado por el simple hecho de no recordar nada. De pronto, un pálido recuerdo le vino cuando husmeó en sus bolsillos. Sí, ahí estaba lo que había olvidado: una carta, pero en blanc...